La Universidad de Cantabria lleva a Córdoba su exposición sobre el declive neandertal

Tras su éxito en el Museo de Altamira y en el Museo Romano Oiasso, la muestra del Grupo EvoAdapta que dirige la catedrática Ana Belén Marín-Arroyo llega a Andalucía: nuevos museos siguen apostando por una investigación que consolida a la UC como referente en ciencia abierta y divulgación

La exposición «El declive neandertal hace 45.000 años. Crisis climática y la llegada del Homo sapiens» ya puede visitarse en Córdoba y continúa así una itinerancia que arrancó en Cantabria y que no deja de sumar apoyos. El pasado lunes 13 de julio, el Museo de Etnobotánica del Real Jardín Botánico de Córdoba —dependiente del Instituto Municipal de Gestión Medioambiental (IMGEMA) del Ayuntamiento de Córdoba— se convirtió en la nueva sede de la muestra que el Grupo EvoAdapta de la Universidad de Cantabria ha llevado ya por el Museo de Altamira (Santillana del Mar) y el Museo Romano Oiasso (Irún). Que instituciones de referencia sigan apostando por acoger la exposición confirma el valor científico y cultural de un trabajo dirigido por la catedrática Ana Belén Marín-Arroyo, y refuerza a la Universidad de Cantabria como referente en la divulgación de la ciencia.

Una mesa inaugural que reivindicó la ciencia al servicio de la sociedad

El acto de apertura reunió a representantes institucionales y académicos en torno a un mensaje común: la necesidad de tender puentes entre la investigación y la ciudadanía. El presidente del IMGEMA–Real Jardín Botánico de Córdoba, Daniel García-Ibarrola Díaz, abrió la mesa con un agradecimiento expreso al equipo del museo y al Grupo EvoAdapta por sus seis años de trabajo «para seguir conociendo a la humanidad». García-Ibarrola subrayó que la obligación del IMGEMA no es solo mantener el espacio, sino «seguir dando cabida a muestras como esta», y destacó que Córdoba se convierte en pionera en Andalucía al acoger una exposición que llega avalada por su paso por Altamira. «Transmitir la ciencia a la sociedad es fundamental», señaló, antes de reclamar más conciencia y preparación frente al cambio climático y de invitar a la ciudadanía cordobesa a visitar la muestra.

Por su parte, la vicerrectora de Política Científica de la Universidad de Córdoba, María José Polo Gómez, se declaró honrada de representar a la institución «especialmente aquí, donde proyectos de investigación tan competitivos y prestigiosos llegan a la sociedad». Polo puso en valor el carácter multidisciplinar de las preguntas que aborda la exposición —«los temas que han afectado a nuestro destino»— y reivindicó qué podemos aprender del pasado para mirar hoy al futuro en cuestiones tan acuciantes como la hidrología, la calidad del aire o la gestión de los recursos.

Una investigación que sigue viva

Detrás de la muestra hay seis años de investigación puntera y un hallazgo que reescribe uno de los capítulos decisivos de la evolución humana: fue la Península Ibérica el último territorio donde resistieron los neandertales antes de extinguirse. El equipo dirigido por Marín-Arroyo ha reconstruido, con una precisión sin precedentes, las condiciones climáticas y ambientales concretas de las regiones donde vivieron los últimos neandertales. Sus resultados demuestran que el clima no actuó solo: los cambios ambientales rápidos y bruscos alteraron los ecosistemas y los recursos disponibles para la dieta humana y, sumados a la llegada del Homo sapiens, precipitaron el declive neandertal en todo el continente. Fue en la Península Ibérica donde, desde hace 45.000 años, los últimos grupos neandertales se desplazaron gradualmente hacia la zona mediterránea siguiendo a las manadas de las que se alimentaban, hasta desaparecer definitivamente hace 35.000 años y dejar al Homo sapiens como única especie humana sobre la Tierra.

«Nuestro estudio ha revelado cómo las condiciones climáticas y ambientales específicas de las regiones donde vivieron los neandertales fueron determinantes para entender su progresiva desaparición del continente europeo. Fue precisamente en la Península Ibérica donde, desde hace 45.000 años, los últimos grupos neandertales se desplazaron hacia la zona mediterránea siguiendo a las manadas de animales que componían su dieta, hasta que, hace 35.000 años, se extinguieron definitivamente», explicó Ana Belén Marín-Arroyo, catedrática de la Universidad de Cantabria e investigadora principal de SUBSILIENCE.

SUBSILIENCE: un proyecto concluido, un grupo que no se detiene

Hasta hace poco, la información sobre el clima del pasado procedía de registros globales —como los sondeos de hielo de Groenlandia o el polen de testigos marinos—, que ofrecían una imagen demasiado general de las condiciones ambientales a escala regional. SUBSILIENCE cambió esa escala. El proyecto analizó las estrategias de subsistencia y evaluó la resiliencia de los últimos neandertales de Europa frente a los marcados cambios climáticos ocurridos entre hace 57.000 y 27.000 años, durante el Estadio Isotópico Marino 3.

Para lograrlo, el equipo combinó técnicas de vanguardia —paleoproteómica, análisis de isótopos estables y modelización paleoclimática— con métodos consolidados de la arqueología, como la arqueozoología y la datación por Carbono 14. El trabajo se apoya en hallazgos bioarqueológicos procedentes de veintiún yacimientos del sur de Europa —de Serbia, Croacia, Italia, Francia y España— y en la colaboración con grupos internacionales de primer nivel.

El proyecto SUBSILIENCE concluyó a finales de 2025, tras seis años de trabajo, más de sesenta publicaciones científicas —varias de ellas en revistas del máximo impacto internacional como Nature y Science— y la formación de una nueva generación de jóvenes investigadoras e investigadores a través de ayudas como las Marie Skłodowska-Curie o las nacionales Juan de la Cierva. Pero el final del proyecto no es el final del camino: el Grupo EvoAdapta continúa hoy con nuevos proyectos de investigación y en la búsqueda de nueva financiación competitiva, manteniendo viva una línea de trabajo que sigue atrayendo talento y recursos europeos a Cantabria.

La exposición, motor de transferencia del conocimiento

Precisamente porque la ciencia no termina cuando se cierra un proyecto, EvoAdapta ha volcado sus resultados en la sociedad a través del acceso abierto y de esta exposición itinerante, que traslada la investigación de vanguardia del laboratorio a las salas de los museos. La muestra es hoy la expresión más visible de ese compromiso con la transferencia del conocimiento: acerca a nuevos públicos un periodo de cambios climáticos rápidos y bruscos en el que la competencia entre especies transformó los paisajes de la Península Ibérica y la manera de explotar sus recursos, y lo conecta con un presente marcado, una vez más, por el cambio climático.

«La ciencia solo cumple plenamente su función cuando vuelve a quienes la hacen posible. Por eso sacamos la investigación de los yacimientos y las publicaciones y la ponemos al alcance de cualquiera que cruce la puerta de un museo. Que esta reflexión pueda plantearse en un jardín botánico, un espacio dedicado al vínculo entre las personas y la naturaleza, la hace aún más oportuna», subrayó Marín-Arroyo. Con su llegada a Córdoba —ciudad pionera en Andalucía en acoger los últimos avances científicos sobre cambio climático, plantas y extinción neandertal—, la Universidad de Cantabria reafirma su posición como referente en la divulgación de la ciencia y en el diálogo entre conocimiento científico y cultura.

Un puente entre el pasado y el presente

A través de la pregunta «¿qué factor fue clave para persistir como única especie viva en el planeta?», la exposición invita a asomarse al momento de transición entre los últimos grupos neandertales y los primeros Homo sapiens, y ofrece lecciones para el futuro: al igual que los neandertales, nuestra permanencia en la Tierra depende de cómo nos relacionamos con el entorno. Cuidarlo hoy es la condición para garantizar un futuro sostenible mañana.